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Nuestro patrono

Tomás Moro

1478 – 1535

Humanista inglés, jurista, escritor y estadista, Tomás Moro ejerció como Lord Canciller de Inglaterra bajo Enrique VIII y es recordado como el autor de «Utopía» (1516). En 1535 fue ejecutado por no aceptar la supremacía del rey sobre la Iglesia: una fidelidad de conciencia que la Iglesia católica reconoció canonizándolo y que, años más tarde, la llevó a proclamarlo patrono de los gobernantes y políticos.

Un humanista al servicio del Estado

Tomás Moro (1478–1535) fue un humanista inglés: jurista, escritor y estadista, formado en el ambiente intelectual del humanismo renacentista europeo. Su carrera pública culminó como Lord Canciller de Inglaterra bajo el reinado de Enrique VIII, uno de los cargos de mayor autoridad del reino, que ejerció combinando el oficio jurídico con una vida intelectual activa.

«Utopía» y el pensamiento humanista

En 1516 publicó «Utopía», la obra que lo consagró como una de las figuras centrales del humanismo europeo. En ella imaginó una sociedad regida por principios distintos a los de su tiempo, y con ella dejó una de las reflexiones más influyentes sobre la organización justa de la vida en común.

La fidelidad de conciencia frente al poder

En 1535 fue ejecutado por no aceptar la supremacía del rey Enrique VIII sobre la Iglesia. Moro se negó a actuar en contra de su conciencia, incluso cuando esa negativa significaba enfrentarse al poder que él mismo había servido, y pagó esa fidelidad con su vida.

De la muerte a los altares

Cuatro siglos después de su muerte, el papa Pío XI lo canonizó en 1935, reconociendo en su testimonio un modelo de coherencia entre la fe y la vida pública. En el año 2000, mediante un motu proprio del 31 de octubre, Juan Pablo II lo proclamó patrono de los gobernantes y políticos.

Por qué es nuestro patrono

Tomás Moro no fue un clérigo. Fue un laico: esposo, padre de familia, jurista y funcionario, que ejerció su fe cristiana desde la vida civil y no desde el templo. Esa condición laical es, precisamente, la que el Grupo reconoce como propia: una comunidad de laicos católicos que buscan vivir su fe en medio de la vida pública, no al margen de ella.

Fue también un servidor público. Como Lord Canciller ocupó uno de los cargos de mayor responsabilidad de su tiempo, y lo ejerció con un sentido del deber que trascendía la conveniencia política. Es la misma vocación de servicio que el Grupo busca formar en quienes hoy participan en la política, la función pública, la academia, la empresa o la sociedad civil.

Su formación fue la de un humanista: estudió, escribió, tradujo, dialogó. Antes de gobernar, se formó. Esa secuencia —formación primero, servicio después— es también la que propone el Grupo cuando promueve la formación política cristiana y la reflexión desde la Doctrina Social de la Iglesia como paso previo a la acción pública.

Y, sobre todo, sostuvo su conciencia en el ejercicio del poder, incluso cuando esa fidelidad le costó la vida. Esa coherencia entre lo que se cree y lo que se hace, entre la fe y la responsabilidad pública, es el núcleo de lo que el Grupo entiende por liderazgo ético y por servicio al bien común. Por eso Tomás Moro no es solo un nombre en un sello: es la referencia que orienta el propósito del Grupo que lleva su nombre.


El sello lleva la efigie de Santo Tomás Moro, patrono de los gobernantes y políticos, y la inscripción «Grupo Santo Tomás Moro». Es el nombre con el que también se conoce al Grupo Tomás Moro.